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miércoles, 29 de diciembre de 2010

El curador de heridas

DuPont Circle sería una de tantas paradas del modesto metropolitano de la ciudad de Washington, en EE UU, si no fuera por las palabras inscritas en la superficie el semi-círculo de granito que sirve de pared de la boca de entrada de la estación:

"Thus in silence in dreams’ projections,
Returning, resuming, I thread my way through the hospitals,
The hurt and wounded I pacify with soothing hand,
I sit by the restless all the dark night, some are so young,
Some suffer so much, I recall the experience sweet and sad..."

"Así pues en silencio, en proyecciones de sueños,
Regreso, sigo adelante, me abro paso en los hospitales,
Calmo con manos sosegantes a los enfermos y heridos,
Me siento toda la noche oscura al lado de los agitados, algunos son tan jóvenes,
Algunos sufren tanto, recuerdo las experiencias tiernas y tristes..."

Se trata de buena parte del último fragmento de "El curador de heridas" ("The Wound-Dresser"), un  poderoso poema en el que Walt Whitman recrea sus impresiones como enfermero durante la guerra civil estadounidense a finales del siglo XIX. Su fuerza evocadora es tal todavía en 2007 que estas líneas fueron las escogidas para ser grabadas a la vista de todos como homenaje a los cuidadores y voluntarios de las personas con VIH/SIDA de la ciudad.

Casi veinte años antes, en 1988, el texto completo del poema sirvió al minimalista John Adams para componer una breve pieza para barítono y orquesta. Adams explica que las potentes imágenes del texto le sirvieron de inspiración en un momento muy difícil de su vida, en el que su padre experimentaba el progreso del Alzheimer, y su entorno de amistades el deterioro causado por el VIH/SIDA.

Desde que el pasado 16 de noviembre de 2010 se nos fuera el activista español Carlos Alberto Biendicho, estos versos y esta música han vuelto a mí repetidamente, sin que pudiera dejar de imaginar cómo le hubiera indignado a él que en la inscripción pública de DuPont Circle se hubieran escamoteado precisamente los dos finales:

"(Many a soldier’s loving arms about this neck have cross’d and rested,
Many a soldier’s kiss dwells on these bearded lips)."

"(Muchos brazos amantes de soldado han rodeado este cuello y han descansado en él,
Muchos besos de soldado persisten en estos labios barbados)."
(Traducción propia)

Queden escritos aquí por ti, Carlos.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Homenaje a una criatura del espacio exterior

"King Arthur" es una obra teatral musicada del británico Henry Purcell que no ha tenido tanta fortuna como la bien conocida "Dido & Aeneas" o que incluso la majestuosa, valga el adjetivo, "The Fairy Queen". Catalogada como semi-ópera, es un retablo de escenas no demasiado conexas entre sí en el que en realidad los personajes principales hablan más que cantan, y son sus trasuntos alegóricos los que se reservan las arias de lucimiento.

Una de esas arias es la primera del "Cold Genius", en el tercer acto: Cupido hace despertar al espíritu del invierno, el genio helado, al que gracias a sus palabras convence del poder del amor. Originalmente compuesta para voz de bajo, hoy es común que la interpreten contratenores en la estela de quien la popularizó, Klaus Nomi.

Personaje singular primero de la escena berlinesa y posteriormente de la neoyorquina, Nomi, cuyas cuerdas vocales alcanzaban un agudo de alto voltaje, vertió su mejor saber en esa "Cold Song", que en youtube cuenta con numerosas reproducciones, sea para disfrutar el audio o de una grabación de época.

Nomi falleció de complicaciones derivadas del SIDA en 1983, muy temprano en la historia de la pandemia. Antes, nos regaló actuaciones memorables como corista de David Bowie, o bien en solitario, interpretando sus imposibles canciones pop, nuevos arreglos de Purcell ("Dido's Lament") o una entre hilarante y conmovedora versión del "Mon coeur s'ouvre à ta voix" de "Samson et Dalila" de Saint-Saëns.

Su exuberancia artística era de tal que su influencia se ha expandido hasta nuestros días. En 2004, el director Andrew Horn montaría el documental "The Nomi Song", un tributo y para muchos un redescubrimiento. Desde entonces se han recreado espectáculos con sus canciones innovadoras y se han diseñado colecciones de moda inspiradas en sus rompedoras indumentarias. También en 2004, la enfant térrible de la música contempránea Olga Neuwirth compuso "Hommage à Klaus Nomi", un simpático pasticcio de los más variados estilos para orquesta de cámara y contratenor.

Aquí dejaremos que sean los versos de John Dryden, el libretista de "King Arthur", en boca del genio helado los que rindan nuestro particular homenaje a quien gustaba presentarse como una criatura del espacio exterior venida para salvar a la raza humana de su estulticia:

"What Power art thou, who from below,
Hast made me Rise, unwillingly, and slow,
From Beds of Everlasting Snow!
See'st thou not how stiff, and wondrous old,
Far unfit to bear the bitter Cold,
I can scarcely move, or draw my Breath;
Let me, let me, Freeze again to Death."

"¿Qué poder posees tú como para lograr
Que desde lo profundo me alce despacio y a mi pesar
De lechos de nieve que por siempre han de perdurar?
¿Acaso no ves que entumecido y viejo hasta maravillar
Mal pertrechado para el implacable frío soportar
Apenas puedo moverme o atino a respirar?
¡Déjame, hasta morir, de nuevo congelar!"

[traducción propia]

domingo, 29 de agosto de 2010

¿Quién es Sylvester Wager?


Su reciente página de MySpace ofrece un perfil escueto: intérprete de piano y órgano y compositor de música clásica y de jazz además de videocreador, es alto (187cm), reside en Nueva York, es gay y le fascina la red. Llamativamente, no menciona de modo explícito el VIH, pero él mismo recurre al término regularmente al etiquetar sus vídeos.

Sus montajes audiovisuales disponibles en línea se cuentan por decenas (calcula unos 100 según declara en una entrevista digital), y dispone de canal propio tanto en youtube como en vimeo. Con frecuencia son interpretaciones delicadas de movimientos lentos de obras clásicas, lecturas contenidamente románticas, que invitan a la introspección; o bien creaciones propias del mismo estilo, que reivindica como música contemporánea contra las modas vanguardistas: algunas de esas piezas están dedicadas a amigos fallecidos, como la serena "Absence".

Aparte de breves apuntes y recomendaciones sobre ser músico en Nueva York, y alguna autograbación que delata su inglés de acento germánico, poco más se puede obtener del ciberespacio para hacerse un idea sobre quién es Sylvester Wager. Seguramente, prefiere que las notas hablen por él.

sábado, 14 de agosto de 2010

Ángeles perdurables


Cuando se publicó y posteriormente se puso en escena, a principios de los 90 del siglo XX, la mastodóntica obra de teatro "Ángeles en América" fue celebrada como una de las respuestas culturales más políticamente contundentes contra la era Reagan y su reacción ante la pandemia del VIH/SIDA. Concebida en dos partes, sus siete horas de duración despliegan varios niveles argumentales poblados de personajes arquetípicos llevados por emociones extremas y fácilmente reconocibles a la vez. El drama personal de vivir con una enfermedad mortal por entonces intratable se contrapone a las intrigas políticas de los grupos neoconservadores, sin que falten visiones alucinatorias y apariciones de ángeles.

Tal vez por su excesiva dependencia de factores históricos en parte superados, por el dibujo demasiado estereotipado de los protagonistas o porque la percepción trágica de la enfermedad se perciba hoy día atenuada, al menos en los países occidentales (unido a lo costoso de un montaje para un texto en verdad largo, todo hay que decir), lo cierto es que la creación de Tony Kushner prácticamente ya no se representa, y corre el riesgo de convertirse en pieza de arqueología político-cultural.

Curiosamente, no es el caso de la adaptación en forma de ópera que en 2004 llevó a cabo el director y compositor hungaro Péter Eötvös, por encargo del Théâtre du Châtelet de Paris. Eötvös, con la aquiescencia del propio Kushner, destiló el argumento hasta dejarlo en apenas dos horas y media, consiguiendo pese a ello que lo esencial de la trama permaneciera: desde luego, una proeza.

En youtube se puede acceder a un par de cortes (aquí y aquí) que proceden del estreno de París, con una calidad de imagen y audio muy aceptable.

La ópera ha recibido buenas críticas no sólo por la sugestiva aunque difícil música, sino también por la fuerza dramática del hilo narrativo y por la buena construcción de los papeles principales. Prueba de su valía es que desde la première de hace 7 años se siguen sucidiendo las representaciones en los países de habla inglesa, la última en marzo de este mismo 2010, en el Barbican de Londres. Esperamos poder disfrutarla también algún día cerca.

viernes, 9 de julio de 2010

El Réquiem de Guerra de Derek Jarman


Tras ser diagnosticado con VIH a finales de 1986, la primera película que dirigió Derek Jarman, casi dos años después, fue "War Requiem". Siguiendo su sello distintivo, se trata de una creación de formato audaz, sin diálogos, que sigue el hilo musical, narrativo y emocional del "War Requiem" de Benjamin Britten, una de las obras corales centrales del siglo XX, y tal vez la pieza más popular del compositor junto con la ópera "Peter Grimes".

Britten, pacifista convencido y objetor de conciencia en una época en la que serlo era considerado una arriesgada extravagancia, compuso esta pieza como respuesta a un encargo: tenía que tocarse en la re-inauguración de la Catedral de Coventry, en 1962, casi totalmente destruida durante la II Guerra Mundial y vuelta a construir de nuevo. Monumental en sus dimensiones, este réquiem de guerra es en realidad un sobrecogedor alegato anti-belicista para tres solistas, orquesta de cámara, coro mixto, coro de voces blancas y orquesta sinfónica, en el que se intercala el texto latino del ordinario de la misa de difuntos con poemas de Wilfred Owen, joven soldado fallecido cuando la otra Guerra Mundial, la I, estaba a punto de concluir.

No sabemos a ciencia cierta si Jarman ya tenía en proyecto su película antes del diagnóstico o la concibió a raíz de éste. Pero los sencillos y a un tiempo punzantes textos de Owen y los bellísimos sonidos de Britten que los realzan sirvieron al cineasta para armar su propio canto contra el horror de la destrucción y la necesidad de paz:

"What passing bells for these who die as cattle?
Only the monstrous anger of the guns.
Only the stuttering rifles' rapid rattle
Can patter out their hasty orisons
No mockeries for them from prayers or bells,
Nor any voice of mourning save the choirs, --
The shrill, demented choirs of wailing shells;
And bugles calling for them from sad shires."

[versos iniciales para la voz de tenor sobre un poema de Owen]

"¿Qué campanas fúnebres se tocan
Para quienes mueren como ganado?
Sólo la ira monstruosa de los cañones.
Sólo el rápido traqueteo de los rifles tartamudeantes
Puede chacharear su apresurada plegaria.
No hay para ellos remedos de oraciones o campanas,
Ni voces de lamento que salven los coros.
Esos coros estridentes y demenciales de proyectiles quejumbrosos;
Y clarines llamándoles desde terruños sombríos."

[traducción propia]

En el filme, Jarman mezcla imágenes documentales de las guerras mundiales junto con las de otros conflictos posteriores (Corea, Vietnam), a las que añade escenas de ficción sobre la vida Owen y su entorno, en las que actúan, entre otros, Laurence Olivier en la que sería su última aparición en pantalla y una impecable de Tilda Swinton, actriz fetiche del británico.

El hecho de que Britten fuera homosexual y de que existan sólidos indicios de que Owen también lo era (fue muy amigo, quizá amante, del poeta Siegfried Sassoon), sin duda estimuló a Jarman, activista radical: hombres que han avanzado por el margen y que desde esa posición han contemplado consternados, cuando no experimentado en su propia carne, todo el daño que la humanidad puede hacerse a sí misma.

martes, 29 de junio de 2010

El caso Andrew March


Andrew March es un joven compositor británico de música clásica que en 1998 adquirió cierta notoriedad al ganar el prestigioso "Masterprize" por su obra "Marine - à travers les arbres", obteniendo por ello el derecho a que fuera registrada por la Sinfónica de Londres dirigida por uno de los directores de moda, Daniel Harding.

Pero March es famoso en el Reino Unido por razones ajenas a sus dotes como compositor. Siendo parte de uno de los 1.200 hemofílicos que adquirieron el VIH y la hepatitis C por medio de transfusiones de factor VIII contaminado entre finales de los 70 y principios de los 80 del siglo pasado, ha estado a la cabeza de la demanda para que las compensaciones económicas en su día concedidas por el gobierno británico fueran revisadas al alza. El asunto está cargado de emocionalidad y resulta complejo, sin estar exento de llamadas a la consideración de los hemofílicos como´"víctimas inocentes" de prácticas comerciales dudosas (por pagar a usuarios de drogas y homosexuales por sus donaciones de sangre) y de negligencia política (por dejación de responsabilidades en el control de calidad de los productos hemoderivados): son los argumentos de la campaña "Tainted blood" a la que está vinculado nuestro músico de hoy. No en vano, su más reciente obra, una elegía en memoria de las personas con hemofilia ya fallecidas, lleva el significativo título de "Sanguis Venenatus".

Recientemente, el 16 de abril, March ganó una pequeña batalla judicial: un juez de la Corte Suprema en Londres reconoció que el sistema establecido para determinar las indemnizaciones fue incorrecto y debe revisarse, aunque el mismo magistrado rehusó determinar la cifra que en teoría debería pagarse a las personas afectadas.

La discusión sobre si existen víctimas inocentes y otras que no lo serían, o no tanto, es casi tan antigua como la pandemia del VIH, y aunque parecía adormecida, casos como éste nos recuerdan que sigue viva, al menos para una parte de la comunidad del VIH.

Sobre la música de March no es posible ofrecer mucha más información: no se encuentran ejemplos en youtube u otras páginas similares, y hay que conformarse con los breves fragmentos audibles en las tiendas online que venden algunas de sus creaciones. Desde aquí deseamos una larga vida, y de calidad, a Andrew y a todas las personas con VIH, cualquiera que haya sido la forma en que adquirieron la infección.

jueves, 17 de junio de 2010

De la rabia y el recuerdo


Otro compositor contemporáneo que se dedica a las bandas sonoras, quién sabe si por placer o por pecunio (o ambas cosas a la vez), es John Corigliano. El neoyorquino ganó un Oscar por la música de "El violín rojo", una fábula políglota sobre la transculturalidad en el tiempo y en el espacio con el instrumento nómada por excelencia como protagonista.

Eso fue en 1999, cuando Corigliano ya llevaba unos años alumbrando melodías subyugantes, a medio caballo entre lo reconocible y lo misterioso. Su primera sinfonía data de 1988, y es una especie de apólogo musical titulado "Of Rage and Remembrance": "De la rabia y el recuerdo". Como explica el propio creador, la obra fue un encargo de la Sinfónica de Chicago y está inspirada en la vida y la memoria de varios amigos, también músicos o relacionados con la industria musical, afectados por el VIH/SIDA: algunos ya fallecidos, otros diagnosticados justo durante el periodo de composición.

La obra cuenta, algo muy inusual para una sinfonía contemporánea, con dos excelentes grabaciones: la del debut, con la mencionada orquesta de Illinois dirigida por Daniel Baremboim, que se puede encontrar en la serie económica de Elatus, y otra, más madura, con la National Symphony bajo la batuta de Leonard Slatkin en el sello RCA.

No hay apenas, lamentablemente, muestras en internet, aparte de un breve fragmento en la página web oficial del compositor. Valga pues esta versión para instrumentos de viento de la "Tarantella" del segundo movimiento para hacerse una idea de su calibre.

jueves, 10 de junio de 2010

Kaddish

Para los cinéfilos, Leonard Bernstein fue el genial compositor de West Side Story, un musical de Broadway que sería llevado a la pantalla con clamoroso éxito. Para los melómanos clásicos, es uno de los grandes directores de orquesta del siglo XX, que elevó a la Filarmónica de Nueva York a sus más altas cotas de prestigio. Para los docentes, un genuino pedagogo de la llamada música culta para las masas a través de sus populares programas de divulgación televisiva en EE UU.

Pero Bernstein, Lenny para los amigos, fue también un compositor de piezas contemporáneas heterogéneas tirando a ampulosas, en su momento no demasiado bien recibidas por la crítica y ahora en proceso de revisión y recuperación.

Hombre de carácter volcánico, tuvo amantes masculinos desde muy temprano, lo que no fue óbice para que acabara casado con la chilena Felicia Montealegre, con quien tuvo además tres hijos. Pese a sus múltiples amoríos con varones, sólo en una ocasión y por apenas un año abandonó a su esposa al caer rendidamente enamorado del joven Tom Cothran.

Montealegre moriría en 1978, algo que al parecer afectaría profundamente a Bernstein. El director y compositor afrontaría la última década de su vida (moriría en 1990) con un ritmo de vida muy intenso no exento de contradicciones.

Es esta la época, la de los 80, en la que muestra un activo compromiso a favor de las personas con VIH, que se acentúa después del fallecimiento de Cothran por complicaciones derivadas del SIDA: organiza conciertos benéficos y brinda apoyo a la fundación amfAR.

Que sepamos, Bernstein nunca compuso ninguna obra directamente inspirada por la crisis del VIH/SIDA. Sin embargo, su tercera sinfonía de 1963, titulada "Kaddish" y creada en memoria del asesinado presidente Kennedy, suele asociarse al sentimiento de pérdida y desolación provocado por la pandemia, y no sin razón.

Kaddish es el nombre de una oración ceremonial judía que se invoca especialmente en recuerdo de quienes han dejado este mundo y como fuente de consolación para los vivos:

"Descienda del Cielo una paz grande, vida, abundancia, salvación, consuelo, liberación, salud, redención, perdón, expiación, amplitud y libertad, para nosotros y para todo Su pueblo Israel, y decid: Amén."

[fragmento; versión castellana: wikipedia]

Además del Kaddish tradicional en arameo que canta el coro, la sinfonía de Bernstein utiliza un texto en inglés en radical contraste, una verdadera imprecación a un Dios ininteligible:

"Are You listening, Father? You know who I am:
Your image; that stubborn reflection of You
That Man has shattered, extinguished, banished.
And now he runs free—free to play
With his new-found fire, avid for death,
Voluptuous, complete and final death."

"¿Estás escuchando, Padre? Ya sabes quién soy:
Tu imagen; ese obcecado reflejo de ti mismo
que el hombre ha hecho pedazos, ha agotado, ha desvanecido.
Ahora este hombre se siente libre, libre de jugar
con el fuego que acaba de descubrir, ávido de muerte,
de la voluptuosa, completa y última muerte."

[fragmento; traducción propia]

Difícil reflejar con más énfasis los sentimientos de rabia, desespero e incomprensión con los que a menudo afrontamos la muerte de un ser querido.

[Esta entrada esta dedicada a la memoria del doctor Roy Arad, israelí, pacifista, gay, seropositivo y activista del VIH; una bellísima persona y un buen amigo que dejó este mundo el pasado fin de semana por decisión propia; también está dedicada, como a Roy le hubiera gustado, a la memoria de todas las personas que han pérdido la vida en la búsqueda de una paz justa y duradera entre palestinos e israelíes. Por ti, Roy, Kaddish.]

domingo, 30 de mayo de 2010

Feliz cumpleaños, Pauline


Pauline Oliveros, una de las grandes de la música experimental desde la década de los 60 del siglo pasado, ha cumplido 88 años este 30 de mayo. Feminista y lesbiana, Oliveros se hizo un hueco en un mundo dominado por los hombres a base de tesón y con una apuesta por la música enraízada en la experiencia de lo real del sujeto contemporáneo. Con una concepción de los sonidos profundamente política y claramente educativa al mismo tiempo, su obra visionaria se extiende en incontables direcciones gracias a su espíritu aventurero y cómplice.

La longeva tejana ha conseguido elevar el acordeón a la categoría de instrumento místico, en el que desliza asombrosas texturas sonoras de las que han bebido desde las vacas sagradas del minimalismo (los Reich, Glass o Adams) hasta los reyes de las pistas de baile más conspicuos (los Garnier, Mills u Oakenfold).

En 1992 obtuvo uno de los máximos galardones que pueda recibir un artista estadounidense, el "National Endowment of the Arts", por su pieza "Epígrafes en los tiempos del SIDA", dedicada a su fallecido hermano Peter. Este trabajo forma parte del album "Suspended music", una colaboración con la creadora de zumbidos Ellen Fullman, conocida por sus instrumentos de larga cuerda.

Oliveros dirige además el Instituto de la Escucha Profunda, con el que impartirá este verano un taller en la Nau Côclea de Girona, lo que constituye todo un lujo.

¡Feliz cumpleaños, Pauline!

viernes, 28 de mayo de 2010

La ópera de Reynaldo Arenas


Dicen algunos de quienes le conocieron que la mitad de lo que contaba era mentira y la otra hipérbole, y sin embargo fiel espejo de su realidad. Pocos personajes tan apasionados y apasionantes como el cubano Reynaldo Arenas, escritor, poeta, agitador cultural y disidente sexual y político, que en 1990, ya en su exilio neoyorquino y muy enfermo de SIDA, pondría fin a su vida por voluntad propia.

Aunque para entonces relativamente popular entre amantes de la literatura, el gran público no supo de Arenas hasta la película "Antes que anochezca", adaptación de las memorias del mismo título, en la que el español Javier Bardem lo encarna con un perfil almibarado, bastante menos lenguaraz e incisivo que el que emana de sus exuberantes textos.

Arenas vuelve a la actualidad gracias al estreno mañana 29 de mayo de "Before the night falls", una ópera contemporánea de su compatriota Jorge Martín que recrea ese mismo libro. El Festival de Ópera de Forth Worth, Tejas, ha echado la casa por la ventana con esta producción, que ha venido precedida de un generoso aparato publicitario.

Apenas hemos podido acceder a unos breves fragmentos musicales de la obra, pero la web del Festival ofrece abundantes notas y vídeos sobre el proceso creativo, y existe una página dedicada en facebook en la que se pueden seguir paso a paso las actividades previas a la inauguración (todo ello en inglés).

Hacia finales de este 2010, el 7 de diciembre, se cumplirán 20 años de la desaparición de este autor verborreico y maldito que una vez fallecido...

"No quiso ceremonia, discurso, duelo o grito,
ni un túmulo de arena donde reposase el esqueleto
(ni después de muerto quiso vivir quieto).
Ordenó que sus cenizas fueran lanzadas al mar
donde habrán de fluir constantemente.
No ha perdido la costumbre de soñar:
espera que en sus aguas se zambulla algún adolescente."

[final de "Autoepitafio", Nueva York, 1989.]

jueves, 13 de mayo de 2010

Walt Whitman y el cancionero del tapiz memorial


También el conocido en español como tapiz memorial tiene su cancionero. Promovido en 1993 por el malogrado barítono William Parker, "The AIDS Quilt Songbook" recopila canciones de nuevo cuño encargadas a reconocidos compositores contemporános e inspiradas, al igual que el tapiz, en los efectos físicos y emocionales causados por el SIDA. Entre los primeros en responder a la llamada de Parker se contaron John Harbison, Lee Hoiby, William Bolcom, Chris deBlasio o nuestro admirado Fred Hersch. Con el grupo de obras inicial, compuestas para barítono y piano, se editó con fines benéficos un CD ya clásico que todavía puede adquirise por internet.

El impacto del proyecto ha perdurado y hasta finales de 2008, por lo menos, el número de canciones, que se ha ido incrementando por el impulso dado por diferentes capítulos de la red "The Names Project" en EE UU, superaba la sesentena. El origen y avatares del cancionero pueden leerse, junto con un análisis de obras seleccionadas, en la muy bien documentada tesis doctoral de John Clayton Seesholtz.

Las piezas no han gozado de un amplia popularidad, que digamos, ni siquiera entre el pequeño ejército de amantes de la música clásica contemporánea. Al menos una, sin embargo, ha conseguido que sea interpretada ocasionalmente en recitales.

Se trata de "Walt Whitman en 1989" de Chris deBlasio. Originalmente grabada por el barítono Sanford Sylvan (uno de los pocos cantantes de ópera -¡a estas alturas!- abiertamente gay) con David Breitman al piano, en youtube se encuentra una sentida aunque poco audible versión de James Parks, que apenas susurra los versos de deBlasio:

“Flow,” Walt says, “dear River,
I will carry this young man
to your bank. I’ll put him myself
on one of your strong, flat boats,
and we’ll sail together all the way
through evening.”

“Fluye”, dice Walt, “querido Río,
que yo portaré a este joven
hasta tu orilla. Y yo mismo lo dejaré
en una de tus fuertes barcazas,
y navegaremos juntos toda la ruta
en el atardecer.

[fragmento final; traducción propia]

Este fin de semana se celebra en Barcelona y en todo el mundo el 17º Memorial Internacional del SIDA.

lunes, 19 de abril de 2010

Toda la rabia de Bob Ostertag


Activista, profesor, escritor, analista político, performer, compositor: la lista de sustantivos parece no tener fin para Bob Ostertag, una de las mentes más inquietas (e inquietantes) de la música actual. Como aperitivo, echad un vistazo a lo que es capaz de hacer junto el animador canadiense Pierre Hébert a partir de una bolsa de patatas fritas.

Su colaboración de 1993 con el no menos aventurero Kronos Quartet, "All the rage", toma como base su propia grabación de los altercados de una manifestación gay en San Francisco dos años antes, en protesta por la política discriminatoria del gobernador Pete Wilson: sobre esos gritos de rabia y el sonido de alerta de los silbatos, Bob edifica, con el concurso de la electrónica y la colaboración del Kronos, un discurso musical y político impactante. Los beneficios de las ventas fueron a parar a la Fundación Americana de Investigación del SIDA (amfAR).

En coherencia consigo mismo, todas las obras de Ostertag de las que él conserva ahora los derechos, incluido "All the rage", se pueden descargar gratuitamente de su página web.

jueves, 8 de abril de 2010

La lista de Dalton

Joseph Dalton, antiguo productor de música clásica, es crítico musical del Times Union de Nueva York. Su blog “My big gay ears” es un fascinante recordatorio de la influencia que la comunidad gay y lésbica ha tenido y tiene sobre la vida cultural, y la específicamente musical, de la ciudad de los rascacielos.

Dalton es también uno de los implicados en la iniciativa “The Estate Project for Artists with AIDS” en su calidad de experto en música clásica. Creada por “Alliance for the Arts” en 1991, tiene como objetivo responder “al impacto sin precedentes del SIDA en la cultura estadounidense.” Lo hacen preservando piezas artísticas y creando archivos de obras visuales, películas, vídeos, bandas sonoras, danzas y manuscritos, y prestan una especial atención a artistas que han vivido o viven con VIH/SIDA en los EE UU.

La impresionante sección que lista las composiciones clásicas relacionadas con el VIH/SIDA bien vale la pena una visita: elegir intuitivamente algunos títulos y buscar fragmentos en internet puede resultar muy sugerente para cualquiera que quiera iniciarse en la música contemporánea estadounidense.

lunes, 5 de abril de 2010

Tabula Rasa en el último pabellón


La pista se encuentra en la monumental e imprescindible "El ruido eterno" de Alex Ross, y desde ahí se puede seguir su rastro hasta dar con todo el relato de su protagonista, Patrick Giles.

Giles, posteriormente crítico de música clásica de la revista "Salon", a mediados de los 80 trabajaba dando apoyo a los enfermos de SIDA en Nueva York. En una época en la que todavía el AZT era considerado un medicamento experimental, la tarea de Giles consistía en hacer gestiones y acompañar los últimos días de los pacientes. Pese a esos tiempos desolados, o quizá precisamente por ellos, descubrió el poder balsámico de una pieza excepcional de la música clásica contemporánea: "Tabula Rasa" del estonio Arvo Pärt.

En un artículo publicado en 1999, Giles relata cómo esta pieza para dos violines, piano preparado y orquesta de cámara compuesta en 1977 se convertiría en el "sonido de los ángeles" para sus clientes: en medio de la desolación, la incitación de Pärt a sentir y pensar el paso del tiempo, y por ende de la vida, proporcionaba sosiego y esperanza a los más afectados, que solicitaban que la música se reprodujera una y otra vez.

Existen varias grabaciones de "Tabula Rasa", pero la de referencia sigue siendo la primera, con Kremer y Grindenko en los violines y nada menos que Schnittke en el piano preparado. ECM la reedita constantemente, y ahora se puede adquirir a precio medio.

La opciones para apreciar fragmentos de la obra en youtube son varias (incluyendo una coreografía del argentino Miguel Robles que suscita opiniones encontradas), pero la de mejor calidad acústica es la de Järvi con la Sinfónica de Gotenburgo, Suecia.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Otras Pasiones


El relato de los últimos días de Jesús de Nazaret es quizá el fragmento de los evangelios canónicos que más productos culturales ha generado. Por eso mismo resulta intrigante que la imaginería de la Pasión no se haya prestado a abundantes ejercicios de paralelismo con el impacto, sea colectivo, sea íntimo, causado por el VIH/SIDA.

Conmovería, por ejemplo, que alguien (un videoartista, una coreógrafa) se decidiera a emplear el aria “Erbarme dich” de la Pasión según Mateo (sin el “San”, reforma luterana obliga) de JS Bach para describir los sentimientos de dolor y desolación (por pérdidas personales, por rabia política) que hemos albergado. (Ello no excluye que otros, como el escritor argentino afincado en Venezuela Marcelo Colussi, hayan elegido parodiar esta misma idea en tono vitriólico; lo que de alguna manera da fe, nunca mejor dicho, de su fuerza.)

Pero la puesta al día tendría que venir por recurrir a piezas modernas. Mi favorita, “La Pasión según San Marcos” de Osvaldo Golijov: un judío argentino de familia inmigrada del este europeo poniendo música clásica, samba, salsa, mambo, tango o klezmer al texto cristiano para situarlo en las calles de la Latinoamérica de hoy se me antoja como una de las metáforas apropiadas para el VIH del siglo XXI. Os dejo con uno de sus momentos más evocadores: “Lua descolorida”.